AMORES PANDEMICOS

Abril 2020, BA, Argentina – A días de cumplir el mes de cuarentena obligatoria en el país, sigo topándome con artículos, cada vez más insistentes, que nos cuentan cuan perjudicial puede resultar el confinamiento para las parejas que lo atraviesan juntas. El virus aún no tiene tratamiento, y la pérdida del amor durante el Covid-19, en muchas ocasiones, tampoco.

En la ciudad de Xi’an, capital de la provincia de Shaanxi ubicada en China central, las oficinas de divorcios están colapsadas como el sistema de salud en otras partes del mundo. El primero de marzo del 2020 establecieron un cronograma de turnos para evitar concentraciones, pero cuatro días después estaban sobrepasados. Una especie de sold out. En Estados Unidos decidieron llamar a esta época la divorce season. En países como Argentina y Brasil, en los que aún no se han elaborado estadísticas claras al respecto, se observa en redes sociales un boom del desamor. 

De la mano de la pandemia llegaron tsunamis de emociones concentradas dentro de estos pequeños mundos, las parejas. Los funcionarios encargados de procesar las solicitudes de divorcio explicaron en el Global Times, periódico chino que pertenece al Diario del Pueblo, que las rupturas eran causadas porque la convivencia 24 por 7 “sacó los problemas a la superficie”.  Una especie de marea roja premeditada y constante que sólo mostraría su cara cuando los mundos frenasen y acaben con un acuerdo legal de respirar distintos aires.

Pero también la pandemia tiene otra cara que está presente y funciona como una especie de yin y yang, dos fuerzas fundamentales, opuestas y complementarias. Y es el inicio del amor en tiempos de confinamiento obligatorio, que no nace bajo deber sino en libertad, manifestándose en planos presenciales y virtuales, dando lugar a nuevas formas de relacionarnos y entendernos interpersonalmente con el otro. Y es también, una invitación a pensar cómo nos vinculamos individualmente con el amor: ¿nos enseñaron a explicarlo, y por tanto buscarlo, en formas específicas? ¿podemos resignificarlo y elaborar nuevas dinámicas?

Estas preguntas fueron creciendo en el confinamiento de mi mente, y me permitieron crear un nuevo fenómeno posmoderno que es para mí el amor pandémico

Se trata, en primer lugar, de concebirlo en cualquiera de sus formas: precisamos entender que el amor no se basa únicamente en lo sexo-afectivo, sino que podemos encontrarlo en vínculos familiares, amistades, en relación con proyectos personales y, sin dudas, el amor propio.
Fue con esta primera premisa que me lancé a convocar personas que estuviesen transitando este tipo experiencias durante la cuarentena y me permitieran entrevistarlas, entrar en sus relatos y darles vida mediante la escritura.

En cada crónica de AMORES PANDÉMICOS se aborda una historia de amor real que nace durante la cuarentena, y necesariamente con el aventón de la misma. Así, el confinamiento abrió en sus protagonistas la necesidad de desafiar las concepciones colectivas acerca del amor y crear nuevas.